sábado, 21 de abril de 2018

UN CAMIÑO DE CATRO ANOS


“UN CAMIÑO DE CATRO ANOS”

En maio de 2011 a xente do común, descontenta polas consecuencias da crise do 2008, polos recortes sociais, polo descrédito das institucións políticas e públicas, pola corrupción e a insensibilidade dos dirixentes políticos do réxime, uníuse nas rúas reclamando xustiza, dignidade e máis adiante, pan, teito e traballo. A xente do común levou á praxe aquel berro teórico que Stéphane Hessel e José Luis Sampedro plasmaron no libro “¡Indignaos!”: “non vivades na indiferenza e levade adiante a insurrección pacífica”, dicían.

O movemento 15-M reclamaba honestidade política, democracia real e radical, soberanismo cívico, economía do ben común e cooperación política frente a un réxime en estado catatónico convertido nunha mistura de oligarquía e plutocracia. Paradoxalmente, e contradecindo a opinión compartida pola ortodoxia do sistema, o movemento e o seu espíritu cristalizou. Fíxose caso una vez máis (por así dicilo) ao chamamento de Hessel: non chegaba con indignarse; era necesario comprometerse: “buscade instrumentos eficaces de acción política para loitar contra as inxustizas, os abusos de poder dos oligarcas e plutócratas e contra o atropeio dos dereitos humanos. Non vos rindades, sede ambiciosos”.

viernes, 20 de abril de 2018

UNA DEMOCRACIA DEVALUADA



"UNA DEMOCRACIA DEVALUADA"
Publicado en el diario "El Progreso" el 27 de diciembre de 2015
(traducción al castellano)

Vivimos en una democracia procedimental absolutamente exigua que no ayuda a comprender la esencia del propio sistema democrático. Hace falta recordar alguno de los valores y actitudes que subyacen a la palabra “democracia”: la representación efectiva de la oposición política, el control del sistema democrático por la ciudadanía con el fin de que no degenere en un poder arbitrario, el respeto por las virtudes personales y públicas como la modestia, el afán de verdad y la transparencia. 

Uno de los grandes problemas de la democracia contemporánea consiste en interpretarla como procedimiento, incorporando el pensamiento único (hoy, neoliberal) y excluyente, marginando las críticas y satanizando a los críticos, diluyendo la asunción de responsabilidades, la esencia plural de la ciudadanía y el valor del diálogo en la calle. ¿Cómo reaccionar ante una situación que se puede catalogar como “democracia de malos usos”, “democracia inhóspita” en la que lo poder político neoliberal hace tiempo que perdió el sentido de la dosis? Recuperando la sociedad civil como eje de cualquier proyecto transformador de la sociedad y del sistema político. Como ha dicho Adela Cortina, el ciudadano en una comunidad democrática es aquel al que se le reconocen y protegen un conjunto de derechos y que guarda también hacia esa comunidad una relación de lealtad y de responsabilidad. Para ahondar en el carácter democrático es imprescindible que la ciudadanía asuma activamente sus responsabilidades convirtiéndose en protagonista de una sociedad más justa y más libre. Pero el poder político deberá recordar, también, que su legitimidad radica en servir al pueblo que es precisamente el que lo elige.